ASĆ LO CONTĆ HOY/ UNA SECCIĆN PATROCINADA POR LA FUNDACIĆN LAURA OTERO
Dos curas de Miajadas, multados con cinco duros
El 19 de diciembre de 1974, el Diario HOY dedicaba casi el 40% de su portada a contar la historia del juicio que sufrieron dos curas de la localidad por encerrarse en un colegio en protesta porque no estuviera abierto. Los condenaron a pagar cinco duros cada uno y las costas.
hoy miajadas
La portada de la edición del Diario HOY del 19 de diciembre del aƱo 1974 estaba ocupada, en el 40% de la misma, por esta historia: Ā«Dos curas de Miajadas multados con 5 durosĀ». Le acompaƱaban la foto de los protagonistas, AgustĆn Cornejo y Enrique Gómez, y otra de la gente que se concentró en la puerta del Juzgado de Paz para seguir el juicio.
En el interior del diario, la pĆ”gina 22 estaba dedicada Ćntegramente al caso. No era para mennos. Condenar a dos curas era noticia de primera.
El periodista Domingo TomĆ”s Navarro hizo una crónica del suceso tan buena como el suceso mismo y contó cómo a AgustĆn Cornejo y a Enrique Gómez el juez de paz de Miajadas, Pedro Ruiz GarcĆa, les condenó a pagar cinco duros de multa por una falta contra el orden pĆŗblico tipificada en el artĆculo 570 del Código Penal.
Los hechos por los que fueron condenados son los siguientes: en los aƱos 70, los estudiantes de Miajadas tenĆan que desplazarse a Don Benito por no disponer de un centro educativo local. El caso es que sĆ habĆa en Miajadas un colegio, el por entonces llamado Nuestra SeƱora de Covadonga, pero estaba cerrado, inexplicablemente. El Estado lo habĆa comprado; lo habĆa preparado para su apertura, invirtiendo 12 millones de pesetas de la Ć©poca; esas obras de acondicionamiento habĆan terminado hacĆa mucho tiempo, pero era octubre de 1974 y los escolares miajadeƱos seguĆan teniendo que desplazarse diariamente a Don Benito porque su colegio permanecĆa cerrado.
El encierro
Esta situación producĆa el lógico malestar, hasta el punto que se produjeron concentraciones de jóvenes en las inmediaciones del Covadonga. Una de ellas se produjo el 31 de octubre. Sobre las 11 de la maƱana de ese dĆa, Emilio Barrio Gómez, el guarda del centro, vio cómo Ā«dos jóvenes de unos treinta aƱosĀ» se habĆan colado en el centro por una ventana que tenĆa el cristal roto. Los quiso echar pero los jóvenes, Ā«que fumaban tranquilamenteĀ», dijeron que no se iban. El guarda se presentó en el cuartel de la Guardia Civil y los denunció ante el comandante de puesto, MĆ”ximo Teomiro GalĆ”n.
Aquellos Ā«dos jóvenes que fumaban tranquilamenteĀ» resultaron ser los dos curas de Miajadas, que estuvieron encerrados en el colegio hasta las 6 de la tarde del dĆa siguiente, en que les convenció que depusieran su actitud don Pelayo, el vicario capitular de la diócesis de Plasencia.
Menos de dos meses despuĆ©s, 1l 18 de diciembre, se celebró el juicio por aquellos hechos. Y segĆŗn contó Domingo TomĆ”s Navarro, en la sala de vistas del Juzgado de Paz habĆa apenas el juez, los reos, dos periodistas y los sacerdotes Alfredo Calles y Juan Cifuentes, que fueron allĆ para proteger con su presencia a los que se iba a juzgar. Ni siquiera se presentó el denunciante.
La animación estaba fuera. Un nutrido grupo de estudiantes se apretujaba a las puertas del juzgado. Sus voces no dejaron de sonar en la sala de vistas. Sus voces que eran un solo grito: «”Covadonga, Covadonga, Covadonga!»
El dinero de la multa y las costas salió de la solidaridad de los estudiantes, que hicieron colectas y rompieron huchas
Los reos, oĆda la sentencia, la acataron. Los diez duros que tuvieron que pagar AgustĆn Cornejo y Enrique Gómez -mĆ”s las costas del juicio- salieron de una colecta espontĆ”nea entre los colegiales miajadeƱos como acto de simbólica solidaridad. El cronista de HOY seƱala con cierto aire zumbón: Ā«Contribuyeron a la colecta incluso los estudiantes de Primaria, muchos de los cuales han roto sus huchas, y corre el rumor de que casi todos los jóvenes de la localidad andan pidiendo anticipos familiares a cuenta de la asignación dominicalĀ».
Esta historia acabó bien, aunque en las últimas semanas se ha echado encima un triste final. Acabó bien porque los dos curas fueron reconocidos por todos. En 2018, la Corporación Municipal les rindió homenaje por sus 50 años siendo un referente social para el pueblo, y no solo por su encierro de 1974.
El triste final acaeció el 1 de este mes. Ese dĆa murió, tras una larga enfermedad, AgustĆn Cornejo, a quien los escolares miajadeƱos deben en parte no tener que ir a estudiar a Don Benito.