Los españoles echaban de menos los bares, los extremeños las cañas con sus tapitas, y los miajadeños el trato con los dueños de los bares, casi todos vecinos al fin y al cabo. El ambiente de la localidad ha cambiado radicalmente en cuanto las terrazas han vuelto a inundar las calles, llenas por supuesto. Los vecinos de Miajadas han respondido muy bien a la reapertura de la hostelería, lo echaban de menos y, aunque con un poco de miedo al principio, poco a poco van saboreando con más tranquilidad el gusto de una cerveza bien fría, un buen vino, un refresco o una copa en la mejor compañía, esa de la que no pudieron disfrutar en dos meses.
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