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En el curso más difícil, los alumnos sacaron la mejor nota

educación ·

Ana Orellana, Raquel Hernández, Teresa Pintado y Mamen Olivenza destacan la gran unión y fuerza demostrada durante un curso marcado por la incertidumbre ante la Covid-19

Miércoles, 23 de junio 2021, 20:59

En el curso más difícil de todos, los alumnos de los centros educativos de Miajadas han sacado la mejor nota.

Desde los más pequeños del CEIP Nuestra Señora de Guadalupe, CEIP García Siñeriz y colegio Sagrado Corazón de Jesús y María Inmaculada, hasta los mayores de éste último centro o del IES Gonzalo Torrente Ballester han afrontado un año lleno de incertidumbre.

Tras haber finalizado el curso anterior desde sus casas con las pantallas del ordenador como mediadoras, como si de un intérprete de un idioma desconocido se tratase, comenzaron el curso 2020-21 con ganas de recuperar el contacto, aunque las mascarillas y esa posible presencia continua e invisible del Covid-19 se encargaran de complicarlo.

CEIP Nuestra Señora de Guadalupe

Uno de los patios del CEIP Nuestra Señora de Guadalupe de Miajadas CEDIDA

Ana Orellana, directora del CEIP Nuestra Señora de Guadalupe, reconoce que lo que les parecía un camino difícil de recorrer, con miedo, responsabilidad, planes de contingencia, información confusa y cambiante, les ha dado a su vez grandes lecciones de responsabilidad, descubriendo una gran capacidad de adaptación y de aceptar lo que les ha tocado vivir.

Un curso en el que los grupos de mesas fueron cambiados por distancia, los juegos en exteriores por separaciones, y la calidez de los calefactores por el frío del invierno con ventanas y puertas abiertas.

Dando voz a los profesores, explica que han sufrido una gran tensión que les ha causado un agotamiento psicológico que han trasladado incluso de su centro de trabajo a sus propios hogares.

Y dando voz a los alumnos, sabe que han estado temerosos, pero han seguido su normalidad. Sin embargo, recalca que han tenido un altísimo porcentaje de absentistas de minoría étnica: «Aunque hemos llevado a cabo los protocolos, la frase que repetían era 'mejor un año perdido que perder la vida en un año».

En el centro Nuestra Señora de Guadalupe han tenido tres positivos en estos nueve meses, el último conocido justo tras finalizar las clases. De los dos primeros casos recuerdan que primero recibieron las llamadas de las familias y después de la Administración sanitaria, pero siguieron el plan de contingencia y todo salió bien. «Atípico, diferente, incierto y tenso», así define Ana cómo ha sido este curso.

Colegio Sagrado Corazón

Los alumnos más pequeños del colegio Sagrado Corazón de Jesús y María Inmaculada CEDIDA

Por su parte, a Raquel Hernández le tocó aprender sobre la marcha en su primer curso como directora del colegio Sagrado Corazón de Jesús y María Inmaculada, un año nuevo, con un gran reto añadido, en el que coincide con sus compañeras de profesión en que han aprendido a afrontar dificultades, buscando las mejores soluciones para seguir con el proceso de enseñanza/aprendizaje, formándose en metodologías de enseñanza, haciéndose al mismo tiempo más fuertes todos juntos.

Los profesores del centro han trabajado muchísimo y han puesto en práctica nuevas tareas, juegos, dinámicas,... reinventándose según surgían obstáculos y restricciones. Pero, para ella, los alumnos son lo mejor (dice con una gran sonrisa): «Se han comportado como verdaderos héroes, ellos han sido nuestro motor. Ellos nos han enseñado a sonreír con los ojos, a levantarnos cada día por y para ellos. Han sido nuestro mayor ejemplo, porque se han comportado consecuentemente ante las dificultades a lo largo de todo el curso. A ellos les debemos el haber llegado victoriosos a este final de curso».

El centro tuvo dos aulas confinadas completas al ser aulas burbuja de convivencia estable y cinco aulas confinadas perimetralmente, entre el primer y segundo trimestre, pero supieron afrontarlo con calma gracias a la labor de todos y cada uno de los profesionales, que sabían perfectamente cómo actuar: «Nos sentimos arropados, unidos, seguros y con las herramientas adquiridas y necesarias para afrontarlo», comenta Raquel, quien define este curso como un reto, crecimiento, desarrollo, superación, unión, esperanza. «Ha llovido y ha salido el sol... y como consecuencia el tiempo nos ha regalado ese arcoíris luminoso que nos recuerda que todo ha salido bien, confiad».

CEIP García Siñeriz

Actividad del CEIP García Siñeriz CEDIDA

En contraposición a la situación de Raquel se encuentra María Teresa Pintado, que ha finalizado este año su labor como directora del CEIP García Siñeriz.

Teresa recuerda cómo el año pasado los colegios fueron cerrados de golpe, los ordenadores «echaban fuego» con clases on-line y correos electrónicos. Y llegó septiembre, incorporándose abrumados con tanta instrucción, «nos fuimos a las aulas con unos cuantos planes de contingencia barajando toda posibilidad de escenarios».

Tenían la sensación de empezar como novatos que se enfrentan por primera vez a un trabajo, entre miedos, desconfianza, temores, cansancio de todo un verano pensando y organizando los nuevos espacios y tiempos, extenuados y contrariamente ilusionados, porque tenían ganas de comenzar.

El invierno se ha quedado en la memoria de todos los educadores. «Un invierno en el que los cristales de las ventanas no se han empañado con el vaho caliente de los alientos de los niños, porque la corriente fría de las ventanas y pasillos podía con todo. Entre bufandas, abrigos, mascarillas y hasta mantitas seguimos nuestras clases con normalidad», comenta la directora.

Pero, sobre todo, han echado en falta esas actividades extraescolares donde se juntaban todos, esos encuentros entre cursos, esos abrazos,… Resistiendo con ganas y esfuerzos por todas las partes.

El centro ha tenido sólo tres casos positivos, y en el primero, aunque se asustaron bastante, tuvieron la suerte de que el pequeño no iba a clase desde hacía cuatro días. Teresa agradece el enorme esfuerzo realizado por los padres y madres, por los docentes, pero sobre todo, y con calificación muy alta, a los niños y niñas.

IES Gonzalo Torrente Ballester

Acto de graduación del IES Gonzalo Torrente Ballester rtvm

Los pequeños han sido los grandes merecedores de esta nota tan alta, pero también los no tan pequeños, los jóvenes.

Mª Carmen Olivenza, directora del IES Gonzalo Torrente Ballester, explica incluso que una pequeña parte del alumnado ha ido anímicamente 'tocado' por la situación de la pandemia, con miedos, tristeza y desánimo. Sin embargo muy contentos todos de poder acudir diariamente al centro, tener contacto con el profesorado y sobre todo estar con sus amigos y relacionarse entre sus iguales.

«Ha sido un curso marcado por la incertidumbre del devenir de la pandemia. Pero el balance es muy positivo, ha habido una gran coordinación en el dominio del uso de plataformas digitales y comunicación online, aunque siempre presente la posibilidad de confinamientos, de contagios o vuelta a la no presencialidad», comenta. Y es que la enseñanza online llegó en marzo de 2020 y parece que no está dispuesta a irse de forma definitiva.

El instituto, que reúne alumnos de toda la zona, ha contado con 26 casos positivos desde que comenzase la pandemia, principalmente tras periodos vacacionales, y todos llegaron de fuera, nunca hubo un contagio dentro del centro. Señal, como indica Mamen, de que toda la comunidad educativa ha seguido las normas de protección y seguridad.

Las cuatro directoras resaltan la gran importancia que ha tenido la figura del 'Coordinador Covid' en sus centros educativos, el trabajo diario de los profesores, la gran labor de los padres en casa, pero, sobre todo, lo sabios que han demostrado ser, una vez más, sus alumnos. 'Un cofre que siempre deslumbra con nuevos tesoros'.

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