Es llamativa la pulcritud de esta fachada de Miajadas, con un retrato honorífico a Gloria Fuertes / A.G.C.

Desde la distancia: «Más de una ciudad de postín tendría una envidia sana al comprobar cómo lucen las calles de Miajadas»

Es un auténtico placer comprobar como existe ese respeto hacia lo ajeno

ANTONIO GUTIERRO CALVO

Perdonen que les diga, queridos paisanos, pero es posible que no os deis cuenta de que vivís en un pueblo que está limpio 'como la patena' o 'como los chorros del oro' que diría algún ama de casa de las de antes. Probablemente os parecerá que lo más natural del mundo es tener las calles limpias de polvo y paja y las paredes de las casas, simplemente encaladas, con esos variopintos y caprichosos colores que bordean ventanas, puertas y partes bajas de las viviendas. Pues no, ya os digo yo que no, que no es lo usual para los que vivimos en ciudades encontrar esa limpieza sencilla y discreta.

Lo que se lleva ahora es toparte con fachadas de viviendas normales y corrientes, con paredes de edificios singulares -eclesiásticos o civiles-, puertas de viviendas o de negocios, autobuses, trenes y cualquier parte del mobiliario urbano pintarrajeado con pintura de spray de todos los colores. En esta bella ciudad que habito, menos las hojas de los árboles, la arena de las playas y el agua de la mar, todo está pintarrajeado por la mano de esos que se creen artistas singulares. Y no penséis que las pintadas se ponen una vez, se borran y ya está. No y no, sobre lo limpio se vuelve otra vez a plasmar la «obra de arte».

Reconozco que en mi última visita fue una de las cosas que más me impactó, junto con el silencio. Uno que con la edad se ha convertido en un gasta suelas urbano, 'cuscuseando' por aquí y por allá, puede certificar lo dicho. Es un auténtico placer comprobar como existe ese respeto hacia lo ajeno. Me imagino que algo tendrá que ver el consistorio y los ciudadanos en su conjunto que con su civismo hacen que todo ello sea posible. Más de una ciudad de postín tendría una envidia sana al comprobar cómo lucen las calles de Miajadas. En esto los pueblos extremeños, esos humildes pueblos tendidos al sol y a la intemperie, ganan por goleada a estas poblaciones industriales y ricas que abundan por estas tierras del norte.

Ya nos lo decía en la escuela de La Puente el maestro don Pascual: «No es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia».

¡Feliz Navidad a todos y que las disfruten, si las circunstancias lo permiten!