Playa de 'La Concha' en San Sebastián, donde emigró Antonio Gutierro Calvo cuando era un niño / A.g.c.

Desde la distancia: «Hoy te puedes encontrar con gente de 'sangre miajadeña' por todo el mundo»

ANTONIO GUTIERRO CALVO

Cuando nos encontramos algún paisano con otro por estos lares es muy recurrente la pregunta de ¿Qué, hace mucho tiempo que no vas por el pueblo? Es lo que me pasó un día de estos cuando estaba disfrutando de un aperitivo en un determinado bar de la población de Rentería. Me encontré con uno de ellos. En este caso su respuesta fue rápida y concisa, 10 años, hace diez años que no aparezco por allí. Inmediatamente se convierte uno, sin quererlo, en embajador del pueblo, como si fueras una especie de ministro de asuntos exteriores y comienzas a contar sus maravillas. Las cosas que no te gustan te las guardas.

En este caso me dijo que es que tenía un hijo viviendo en Alemania desde hace no sé cuánto tiempo. Por lo que me contó el hombre, su hijo era ingeniero industrial y fue por aquellas tierras teutonas a hacer algún máster o algo así. El caso es que se encontró con alguna chica griega y, mira tú por donde, se enamoraron, se casaron y son felices comiendo muchas perdices. Además, me dijo que tenían un nietecito y, claro, eso de salir por ahí y no ir a ver el nieto como que es pecado mortal, por lo menos. Me contaba el hombre las peripecias de sus viajes sin tener ni idea de alemán, ni de inglés, ni de nada que se les parezca. Total, que se encuentra con un nieto al que su padre habla en español, la madre en griego y en la escuela en alemán.

No es el único caso ni muchísimo menos. Hay otros muchos que están en la misma o en parecida situación. Lo que en un momento fue una emigración de nuestros padres hacia fuera, hoy se ha convertido en una nueva emigración de parte de nuestros hijos hacia distintas partes del globo. Tengo otro amigo -de la Sierra de Gata- que tiene un hijo viviendo en Dublín, casado con una alemana y una hija viviendo en Alemania casada con otro alemán. Servidor tiene un hijo que lleva viviendo 20 años en Madrid.

Ya ven el mundo no se para, la gente se sigue moviendo. Eso sí, hay una enorme diferencia, entonces nuestros padres eran obreros, los hijos de hoy es gente altamente preparada con dominio de idiomas. Hoy te puedes encontrar con gentes de «sangre miajadeña» por cualquier parte del mundo.