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Un pequeño can pasea por Miajadas. HOY
Desde la distancia: «Me ha sorprendido la cantidad de perros que van con sus dueños por paseos»

Desde la distancia: «Me ha sorprendido la cantidad de perros que van con sus dueños por paseos»

OPINIÓN ·

«Me ha parecido ver más mascotas por la calle que niños jugando en ella, algo que también pasa por estas tierras del norte»

ANTONIO GUTIERRO CALVO

Martes, 30 de abril 2024, 22:57

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Se acercó a mí con la alegría propia de quien no ve a un buen amigo desde hace años. No le conocía de nada, pero aun así sus gestos de cariño hacia mi persona eran manifiestos. Como suelo ser un poco pacato en estos casos, permanecí sereno ante tal muestra de afecto. Poco a poco me fui haciendo cargo de la situación, y ya sí, tímidamente, comencé a responder a la alegría con alguna caricia por mi parte. En estas que una voz de mujer joven dijo aquello de «Rufo, ven aquí», y tímidamente se alejó siendo acogido en los brazos amorosos de su dueña.

Sí, no era una persona, era un precioso perro blanco de poco más de una ración para dos comensales (perdonen la ironía). Es uno de tantos animalitos -llamados ahora mascotas- de los que he visto en esta mi última incursión por mi pueblo de nacimiento. Sí, sí señor, me ha sorprendido la cantidad de estos animales que ajustan su caminar al de sus dueños por calles y paseos. Y no crean que hay uno por persona, en más de una ocasión vi que las mascotas que acompañaban a sus dueños o paseantes eran más de una. Hay lugares en donde algunos se ganan unas perrillas sacando a pasear a estos animales.

Quizás alguno, con razón, se espante de que me llame la atención la cantidad de perros que he visto por Miajadas, bien cuidados y bien aseados, se ve que el personal los lleva al veterinario. Pero han de comprenderme, puesto que pertenezco a esa generación en donde por las calles los perros que se veían eran llamados chuchos y vagabundeaban solitarios. Eran los tiempos en los que se decía «no andan ni los perros por la calle.»

Los niños y adolescentes de entonces, al ver a un perro callejero cogíamos la piedra más cercana -había muchas puesto que las calles estaban sin asfaltar- y se la lanzábamos mientras nos partíamos de risa al ver cómo los pobres animales huían, y más aún si los 'pescábamos' fornicando y se quedaban unidos durante un tiempo -misterios de la naturaleza- y no podían huir a la carrera.

Sí, perdonen que les diga, pero me ha parecido ver más perros/mascotas por la calle que niños jugando en ella. Nada del otro mundo, por aquí por estas tierras del norte también hay más perros que niños. Son cuestiones de la modernidad.

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