Miajadas
Parece que estamos en tiempos en los que Europa está optando por los diferentes tipos de energías renovables. El rechazo social y en algunos casos ... políticos a la energía nuclear como ha sucedido con Alemania -no el de Francia que hace muchos años que apostó por la energía nuclear-, más las dificultades con el gas ruso, ha llevado a la Unión Europea a incentivar las instalaciones de nuevas energías renovables.
También estas, ya sean fotovoltaicas, eólicas o las obtenidas por tratamiento de residuos urbanos industriales producen fuerte rechazo en los lugares donde se pretenden instalar. Miajadas es el último ejemplo de otros muchos que hay por toda la geografía nacional.
El País Vasco es un lugar fuertemente industrializado con gran consumo de energía eléctrica pero enormemente deficitario. De tal manera que una parte importante de la energía ha de venir del resto de España o de la nuclear de Francia.
Todo el mundo que tenga cierta edad recordará lo que pasó con la tristemente famosa central nuclear de Lemóniz que tuvimos que pagar todos los españolitos a través del consabido recargo en el recibo de la luz y que hoy se pretende transformar en una piscifactoría.
A pesar de ese déficit energético, algo suavizado por el declive de la industria siderúrgica, gran consumidor, la ciudadanía es muy reacia a que en sus municipios se instalen parques eólicos puesto que las plantas fotovoltaicas no tienen mucho sentido por aquí. Las de tratamiento de residuos tienen rechazo pero mucho menos.
Pues bien, para suavizar la cosa el Gobierno Vasco se ha sacado un as de la chistera y ofrece a los vecinos en donde se implante un parque eólico que este sea financiado por la ciudadanía que así lo desee, pudiendo aportar una cantidad entre mil y cien mil euros que tendrán un rendimiento del 7% durante tres años. El asunto parece que ha tenido una gran acogida porque la banca no ofrece esos intereses y la media de las aportaciones ronda los 35.000 euros.
Expongo este caso porque ahí en Extremadura, seguro que los molinos de viento no tienen mucha aceptación, pero las otras fuentes de energía renovable como la fotovoltaica sí.
¿Sería posible que en una región en donde hay exceso de producción eléctrica, según su consumo, los ciudadanos pudieran verse beneficiados de alguna manera tipo soluciones como las que se están implementando aquí en Euskadi o alguna otra más imaginativa?
Pregunto.
Accede sin límite a todo el contenido
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión