Miajadas
Los extremeños que vivimos fuera de Extremadura solemos ser una especie de embajadores de nuestra tierra. Cuando alguien me dice que va a ir por allí a darse una vuelta le digo que está muy bien que visite los lugares emblemáticos, tal como Cáceres, Trujillo, Guadalupe, Mérida y demás pero que lo realmente bonito -al menos a mi parecer- es perderse por aquí y por allá para disfrutar de sus paisajes.
Extremadura es una especie de vergel que, probablemente, sus habitantes no lo aprecian. En 1977 había 1.400 mil hectáreas de masa arbórea y 2025 la cifra alcanza la cantidad de 1.900 mil. Sin embargo, la cifra de sus residentes no sigue la misma progresión. En 1960 había 1379 mil habitantes, en 1977, 1120 mil y en 2025, 1053 mil. Es decir, en el periodo democrático Extremadura ha perdido el 6% de la población. En el mismo periodo España ha ganado un 36%. Cifras obtenidas a través de IA. Por si fuera poco, el INE prevé que durante los próximos 15 años Extremadura perderá 48 mil habitantes más. Si seguimos así habrá que declarar al ser humano como especie a proteger y no a pajaritos y lagartos.
¿Qué ha pasado? Sin duda ninguna, lo mismo que a las otras provincias que lindan con Portugal, que, como todo el mundo sabe, tiene la población asentada en la costa y vacío el interior. Pero por otra, y en alguna medida, esa veneración por lo ecológico que observo en cierta parte de la población. Los especialistas en geología y algunos otros técnicos en minerales, indican que todo el territorio que está al oeste del meridiano que pasa por Madrid, incluido Portugal, tienen indicios más que suficientes de que sus tierras podrían catalogarse de eso que ha venido en denominarse «tierras raras» con cantidades nada despreciables de minerales críticos que son imprescindibles para la tecnología moderna. La investigación y posterior explotación de estas minas pudiera ser una ayuda imprescindible para comenzar una industrialización que nunca ha habido en Extremadura. Los «ecologistas» se oponen.
Uno que lleva la friolera de sesenta y cuatro años viviendo por estas tierras del norte, recuerda que el principio de toda la industrialización de Euskadi comenzó con la explotación minera de la zona minera de Vizcaya, tierra de Dolores Ibarruri «La Pasionaria».
¿Qué Extremadura no es igual? Bien, de acuerdo, ¿y por qué no lo intentamos? De momento no se venden frascos rellenos con perfumes de Extremadura. ¿Hay otra alternativa más viable?
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