Costumbres y supersticiones en Miajadas

Lourdes Gómez nos acerca a algunas curiosidades de las tradiciones miajadeñas

Lourdes Gómez y José María Domínguez.::LGM.
CULTURA

Existen personas que aunque no participen del yugo impuesto por el centralismo realizan una labor digna de aparecer en revistas y publicaciones de ámbito nacional. Parece que sólo se escriben en letras doradas los nombres de los escritores e investigadores que teclean sus textos desde el centro de esta piel de toro, pero los que recorren apartados pueblos y escarpadas comarcas en busca de sus raíces no ven su labor encumbrada hasta las mismas cimas. Y en Extremadura tenemos a muchos de esos rapsodas que impiden que lo ancestral se pierda en los confines de lo moderno.

Uno de ellos es José María Domínguez Moreno. Corresponsal del periódico HOY, licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Salamanca y autor de obras como Los Cuentos de Ahigal, ha consagrado su vida al estudio de las leyendas y los ritos que salpican la región extremeña. Los diversos trabajos que ha publicado en distintos medios gracias a la investigación y al trato con informantes de toda Extremadura, hacen que sea una de las personas que mejor conoce los misterios y las supersticiones de los pueblos de nuestra tierra, entre ellos: Miajadas.

FERTILIDAD Y EMBARAZO

Entre algunas de las costumbres que el estudioso ha podido recoger en relación a la localidad, destacan los ritos relacionados con la fecundidad y el embarazo. Así, en sus artículos habla de antiquísimas costumbres como la tradición que antaño tuvieran los jóvenes miajadeños de llevar cosido al sombrero un cabello de su prometida. "Les anunciaba que ésta era fértil si a los pocos días había cambiado de color", asegura José María Domínguez. Y aunque los hombres creyeran en la prueba e incluso dejaran a novias por creer en su dictamen, las mujeres no confiaban en su eficacia.

Una vez casados, también se daban en el pueblo rituales para asegurar la descendencia, como por ejemplo lanzar arroz a los novios. Es cierto que es una costumbre común en muchos lugares, pero en Miajadas y en otras localidades como Piornal, Ceclavín o Riolobos también fue tradición que la madre introdujera en el dobladillo del vestido de la novia granos de trigo como conjuro contra la esterilidad.

Otro de los usos de los miajadeños que ha podido recoger José María Domínguez son en relación al número de hijos y al sexo de los retoños que pueden nacer de la unión de un matrimonio. Es costumbre en la localidad que marido y mujer lancen dos dados al aire cada uno. La suma de las cifras de todos los dados sería el número de hijos que tendrían. Y en cuanto al sexo, los números pares favorecen a los varones.  

Una vez se ha producido el embarazo, dicen por Miajadas que "vida de la preñá, vida prebilehiá". Según ha podido averiguar nuestro estudioso, a partir de los tres meses de embarazo existía la creencia de que cualquier acción de la madre influye en el bebé. Entre las muchas actividades que pueden traer mala suerte se encontrarían: coser, tejer o pasar bajo una escalera o un tendedero, ya que pueden llevar a que el cordón umbilical se enrolle en el cuello del niño. Otras supersticiones son: barrer -que podría barrer el alma del feto- o lavar ropa y tocar jabón -por existir el peligro de que el niño resbale antes de tiempo y se produzca un aborto-. Como puede observarse, las acciones están muy vinculadas al simbolismo que representan.

Otra cuestión bastante tratada por la medicina popular de la zona son las grietas que aparecen en los pechos de las madres durante el periodo de lactancia. Es usual en Miajadas que se laven con agua y jabón de sosa.

REMEDIOS MEDICINALES

En cuanto a soluciones y preparados que alivien distintas enfermedades, en Miajadas también encontramos muchos ejemplos. Si lo que nos afecta es el riñón, se estila la ingesta de infusiones de parietaria, o si por el contrario los problemas son de estreñimiento y falta de orina, "un vaso diario de agua endulzada de la decocción de raíz de hinojo obliga a los más irresolutos de Miajadas a no separarse del orinal", señala José María Domínguez.

Para problemas respiratorios y catarros han sido populares las compresas de aceite caliente con sal y las friegas con trementina. Y si el mal es la gota, tomar dos infusiones diarias de saúco y cebolla macerada en vino a lo largo de media semana se estiman una buena solución.

 Otro superstición muy curiosa que encontramos relacionada con el corte de uñas es "frotarse las cutículas cuando se oiga rebuznar un burro del que no se conozca su dueño", según ha recogido José María Domínguez. Y para mejorar la circulación de la sangre en Miajadas se recomiendan las infusiones de hojas de abedul.

FIESTAS Y CREENCIAS

Una de las fiestas más tradicionales en la localidad es el carnaval. En muchos puntos de España se celebra esta fiesta que entronca con ancestrales ritos, aunque su particularidad en el municipio que nos ocupa pasa por la originalidad de los disfraces y la abundancia de grupos y comparsas diversas. Estos colectivos no sólo forman la parte esencial de la celebración gracias a su vestuario, sino que también contribuyen a crear actividades complementarias como los concursos, los pregones y los pasacalles. Y es por eso que en los artículos que José María Domínguez ha podido dedicar a esta festividad, Miajadas siempre ha ocupado un lugar importante.

Hablando de fiestas, siempre hay fechas en las que se desea que haya buen tiempo para poder disfrutar con mejor ambiente de las celebraciones. Y muchas son las tradiciones y los rituales dedicados a conseguir este fin. En Miajadas existió la creencia de que para alejar las nubes más oscuras era menester lanzar trozos de pan al aire. Al ser el alimento símbolo de Dios en la religión cristiana, se cree que este gesto tiene la propiedad de espantar las tormentas. El rito incluye besar el pan una vez toque el suelo.

Como se puede observar, la mayoría de estas supersticiones no tienen ninguna base real hoy día, aunque si no fuera por la fuerza con la que las respetó el pueblo, no hubieran llegado hasta nuestros días. Estos retales rescatados por José María Domínguez son una muestra de lo que somos, porque nada más certero que analizar los miedos y las creencias de una sociedad para conocerla más de cerca. Afortunadamente, 'Jose Mari' representa a una especie en vías de extinción y que no es otra que la de esos viajeros encargados de recoger estas reliquias sociológicas. Mientras sigan resistiendo las lanzadas de lo moderno seguirá siendo real ese verso que Bécquer reflejó en sus inmortales rimas: "... mientras la humanidad siempre avanzando, no sepa a do camina; mientras haya un misterio para el hombre, ¡habrá poesía!".