Una de las actividades del campamento para paliar el calor / CEDIDA

80 jóvenes miajadeños participaron en el tradicional Campamento Parroquial de verano

Con casi 40 años de historia, este verano el tema central ha sido la responsabilidad del cuidado del medio ambiente como la casa de todos

Celia García
CELIA GARCÍA

80 jóvenes miajadeños de entre 10 y 18 años han participado este verano en el Campamento Parroquial, una tradición ya tras casi 40 años, realizado en Losar de la Vera, junto a la Garganta de Cuartos.

Este año el campamento giró sobre un tema central: el cuidado del medio ambiente como la casa de todos y la responsabilidad en ese mismo cuidado.

Un equipo de monitores, cocineras y personal ayudante, embarcados en una tarea educativa y de un voluntariado gratuito, acompañó a los chicos y chicas en unas jornadas que mezclaban los juegos y la reflexión interiorizada, el baño en las frías aguas de la garganta y las veladas con música y arte, deleitando y aprendiendo.

Actividades

Veladas musicales y lúdicas con los monitores voluntarios / CEDIDA

Los participantes disfrutaron de las actividades de tiempo libre en unas jornadas de convivencia en medio de una naturaleza desbordante con arboleda, agua y sierra, en un paraje natural tan único como las estribaciones de Gredos.

Las mañanas estaban ocupadas por un taller de carpintería y los asuntos del voluntariado juvenil, mientras que las tardes las dedicaban a la psicología adolescente postpandémica. A pesar de que las marchas a la sierra son imprescindibles en la programación, debido al excesivo calor este año tuvieron que sustituirla por otra más asequible.

12 jóvenes discapacitados e integrados

Algunos de los jóvenes miajadeños participantes / CEDIDA

Este año las dos semanas de campamento se han realizado en dos turnos divididos por edades. Además, han contado con la participación de 12 jóvenes discapacitados con tres monitores de un centro de Don Benito, que han participado en todas las actividades y han estado totalmente integrados con los jóvenes de Miajadas.

El párroco don Enrique Gómez, uno de los responsables del campamento, cuenta que es esta experiencia es un complemento educativo a los grupos de niños y adolescentes que durante el curso asisten a la catequesis y que siempre les resulta de un gran valor educativo en el proceso educativo de los niños y adolescentes del pueblo: «Mucho más porque durante el curso se hace un seguimiento con un grupo de ellos en lo que llamamos Escuela Parroquial de Tiempo Libre, donde poco a poco se van formado además como futuros monitores de tiempo libre».

Asimismo, el párroco realiza una mención especial a la gran labor que realiza el equipo de monitores/as, cocineras y personal de ayuda que gratuitamente entregan su tiempo en esta tarea educativa.

El campamento se desarrolla por completo en plena naturaleza / CEDIDA