Algunas de las personas concentradas anoche en la Plaza de España de Miajadas / RTVM

Los miajadeños se concentraron en repulsa a la violencia de género

Tras once asesinatos de mujeres a manos de sus parejas desde el 9 de mayo, el caso de violencia vicaria de las pequeñas hermanas Anna y Olivia ha desencadenado la necesidad de canalizar la rabia

Celia García
CELIA GARCÍA

Miajadeños y miajadeñas se concentraron anoche en la Plaza de España en repulsa a la violencia de género, donde guardaron un minuto de silencio y leyeron un manifiesto. Además, en el concierto tributo a Héroes del Silencio que se llevó a cabo en el Estadio Municipal también se realizó ese minuto de silencio.

En los últimos días se ha extendido en todos los medios el caso de violencia vicaria que supone el caso de las pequeñas hermanas Anna y Olivia a manos de su progenitor. El trágico desenlace generó la convocatoria de concentraciones simultáneas en todo el territorio nacional y regional, a los que se unió Miajadas.

La iniciativa local, surgida de forma espontánea desde la Fundación Triángulo, se difundió rápidamente a través de redes sociales: «Desde el 9 de mayo ya van diez mujeres asesinadas a manos de su pareja, más tres menores. Necesitábamos canalizar la rabia que sentíamos, y decidimos realizar esta convocatoria desde el movimiento feminista», explica Silvia Tostado, presidenta de la fundación. Y añade: «Tenemos que ser conscientes de que nos movemos cuando hay este tipo de desenlaces, pero hay miles de mujeres que sufren maltrato físico y psicológico a diario por parte de sus parejas y necesitan que estemos pendientes».

La miajadeña aclara que la concentración de anoche, de unos treinta minutos de duración, está completamente desvinculada de cualquier partido político y recuerda que el feminismo es un movimiento que nació por la igualdad entre hombres y mujeres, aunque aún hay un gran desconocimiento respecto a ello, y desde él combaten todos los tipos de violencia.

La manifestación incluyó la lectura de un manifiesto:

«A esta hora, en todo el país, hay miles de personas concentradas en las plazas de pueblos y ciudades para mostrar nuestro rechazo y repulsa a la violencia machista, a la violencia vicaria, al terrorismo machista que asfixia las vidas de las mujeres.

El terrible desenlace de las pequeñas Olivia y Anna, el asesinato atroz de una menor de 17 años y las cifras de las últimas semanas son insoportables.

Tomás Gimeno es un asesino, un feminicida. Y no es el único. Este problema no es individual. Las violencias como la vicaria están a la orden del día.

UNA SOCIEDAD SANA NO PUEDE ASISTIR IMPASIBLE A ESTA REALIDAD

Un total de 19 mujeres han sido asesinadas por violencia de género en lo que va de 2021. La mitad de estos sucesos, un total de 11, se han producido desde el pasado 9 de mayo, es decir, en el último mes.

Serían 1.097 las víctimas de violencia de género que se han contabilizado desde 2003, año en el que se empezaron a registrar de forma oficial estos datos.

Detrás de estas cifras que a veces deshumanizamos hay 1097 VIDAS DE MUJERES, truncadas porque sus maridos, novios o exnovios las asesinaron.

ESTAMOS AQUÍ PORQUE DESDE 2013, SE HAN CONTABILIZADO 39 ASESINATOS A MENORES POR VIOLENCIA VICARIA –

Estamos aquí porque nos sobra la rabia, porque nos sobran argumentos pero ya no queremos darlos a quien no quiere entender.

Hay cientos de miles de mujeres que han sufrido y sufren violencia psicológica y física a diario y necesitan del compromiso de toda la sociedad.

No podemos esperar más, hay que erradicar la violencia machista de nuestras vidas.

Esto es terrorismo y hay que enfrentarlo desde todos los espacios.

Hoy, como escribe Sara Babiker en El Salto, «toca asumir que no es inevitable ni casual, que no es suceso, mala suerte, maldad, o enfermedad, que es un guión escrito con pautas estructurales, que es el dictado patriarcal de imponerse, dominar y cuando no se puede, y cuando no se logra, hacer el mayor daño.

Toca hacer todo esto, pero también prestar atención a las que se quedan, a las que sobreviven, sin una palabra en la que encontrarse, abandonadas por las instituciones, atosigadas por el ruido, condenadas a un silencio irreparable. A ti, que luchaste hasta el final, a quien te fallamos todos. No estás sola. Lloramos contigo. Aullamos contigo. Ojalá nos sientas».

BASTA YA DE VIOLENCIAS MACHISTAS».