Navidad del 69. Bar 'El Paralelo' de Miguel Cherere, con Ita y Bartolo (Dcha. a izq.) / santiago javierloro

OPINIÓN 'Desde la distancia: Navidad, tiempo de gachas, pochas y poleás, tres nombres tienen las condenás

Encender algún fuego y amenizar la noche con algún licor e higos trabajados, algún dulce y el inevitable 'burrumbún', sin olvidar la pedida del aguinaldo

ANTONIO GUTIERRO CALVO

Navidad, tiempo de nostalgias para unos, de tristezas para otros y de sana y familiar alegría para muchos. La Navidad en torno al año 1.960, en contraste con la de ahora, estaba presidida por la austeridad obligada. Tiempos en los que la familia disminuía porque había comenzado la emigración, en muchos casos iniciada por el padre de familia (mi caso). La cena de esa noche tan señalada estaba presidida, en general, por los residentes en la casa. Nada de pescado, nada de mariscos, nada de champán. Los ingredientes principales eran los que se tenía a mano en casa y gracias. Importante presencia en el menú navideño de los productos de la matanza recién acabada.

Cenas en los que los platos más característicos, según economías familiares, pudieran ser: pollo de corral con patatas fritas rizadas, caldo de garbanzos, presas variadas de la matanza, morcilla gitana, sopas con algún menudo del cerdo y con trozos de hígado, poleás. Postres a base de sandía amarilla, turrones de Castuera, figuritas, chicharrones, perrunillas, culebra de mazapán, higos y aceitunas acuchilladas y machadas. Todo ello regado con el vino que muchos en sus casas habían obtenido pisando o estrujando manualmente la uva. No recuerdo que de noche se tomara café, pero sí una copita de la inevitable botella de Anís el Mono y su sonsonete al rozar la cuchara. Tiempos de una copita de 'gloria' obtenida a través de la borra.

Ocasionalmente parte de la recena compartida con alguien de la vecindad en algún parador en donde se había encendido algún fuego, amenizada con algún licor e higos trabajados más algún dulce y el inevitable 'burrumbún'.

Tiempos de 'Gachas, pochas y poleás, tres nombres tienen las condenás'. Pedida de aguinaldo por las casas de la vecindad de los adolescentes que bajo el grito de «Queremos aguinaldo» te solían contestar «Con un palo largo», a lo que se respondía con «No quiero higos carcosos ni bellotas con ventana, lo que quiero es choricito para merendar mañana». Tiempos de primeras gamberradillas de los chicos tirando tiestos de barro a las casas o atando algún hilo negro a las aldabas y haciéndolas sonar desde un sitio escondido para que no pudieran verte. Tiempos diferentes a los de ahora por estas tierras que habito en donde hay algunos que cenan angulas a 800 euros/kilo.

En fin, ¡Felices fiestas desde la distancia paisanos, que disfrutéis!