Hubo un tiempo en que el médico te atendía sin cita…
Antonio Gutierro Calvo
Miajadas
Viernes, 27 de marzo 2026, 08:31
Una de las quejas más presentes en toda España en cuanto a los asuntos sanitarios se refiere es la tardanza en darte cita cuando necesitas ... que algún médico te atienda en un ambulatorio. No crean que esto solo pasa en la medicina pública, también ocurre otro tanto con la medicina privada. Uno, que de vez en vez es usuario de ella, comprueba que tampoco te atienden de un día para otro, tienes que esperar algunos días. El hablar de hospitales es otra cosa. Bien es cierto que una vez que te atienden el trato es exquisito, al menos es así mi experiencia por estas tierras limítrofes con Francia.
Es posible, o más que probable que si hay algún lector joven, quiero decir de menos de la sesentena de años, que tenga la amabilidad de leer estas líneas, puede pensar que la cosa ha sido siempre así. Pues no, no señor, no siempre ha sido así.
Hubo un tiempo, aquí en nuestro mismo pueblo de Miajadas, que cuando uno tenía necesidad de visitar a un galeno, iba a su consulta, se ponía a la cola, te atendía y «san se acabó». Si la cosa necesitaba que te visitara en tu propia casa, se acercaba a ella, te auscultaba, te extendía la receta si era el caso y a otra cosa mariposa.
Eran los tiempos de las llamadas 'igualas'. Todas las familias la tenían. En mis tiempos recuerdo a los médicos don Alfonso Núñez, consulta sita en la laguna Blanca, don Rafael Murillo, sito al lado de la casa de las conchas, que era nuestro médico y también con el practicante - ¿ATS se llamaría ahora? - don Poli. Varias inyecciones me puso y todas en las nalgas y ¡cómo dolían las cabritas de ellas!, te tirabas un par de horas cojeando hasta que se te pasaba el dolor. Eso sí, era todo un espectáculo ver como don Poli preparaba su instrumental.
Después a la farmacia a recoger las boticas, deseando que no fueran muy caras porque entonces se pagaba el 100% del costo de las mismas. La Seguridad Social, por aquellos entonces no existía, o más bien no teníamos derecho a ella por no cotizar. Recuerdo que los medicamentos que tenían mejor fama eran los que eran inyectables.
En fin. ¿Sería cuestión de que en algunos casos volvieran las 'igualas' para ser atendidos con prontitud? ¡Qué tiempos aquellos!
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